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27 and me

27 and me

Como nos cambia la vida en un año.

Justo cuando cumplí 26, un accidente fue el fuego artificial inicial al colapso. El trabajo, la relación de ese entonces, mi trabajo con los niños, todo al piso.

Me vieron llorar como suelo hacer y recibí un correo

Dios está haciendo temblar todo en tu vida para que solo quede lo inconmovible

Y quedó lo mejor.

Me subieron llorando como Magdalena a un avión y con esa comitiva atrás apoyando llegué a mi nueva casa. México.

La pena pasó, aparecieron nuevas personas y una ciudad que me hace sentir cómoda.

Y cumplí 27.

Vivo entre los 6 y los 30 según exija la situación, he cumplido pero también he crecido.

Dejé mis amarras y quemé mis barcos, dejé atrás las dudas y comencé segura, me olvidé de algunos sueños ambiciosos, los cambié por libros y tardes sola. Ya no le tengo miedo a mi cabeza como antes, ahora somos más amigos.

Me hice mi amiga.

Y así como toda organización hace su balance anual, este es el mío.

El sol dio la vuelta sin dejar de ofrecer sus bondades. El camino es de ripio pero el paisaje emociona, en cada Q hubo alguien que aportó con todo al crecimiento y detrás de eso, inversionistas que no dejaron de creer.

Sigo creyendo en la gente y eso es bueno pues han habido estafas.

Sigo curiosa y me siento chica.

Invierto en fondo riesgoso porque me mueve la fe.

Cumplí 27 y nada de lo que pensé que sería a esta edad ha ocurrido, probando una vez más que no tengo el control.

Aprendí que hay cosas mejores a las que yo planeaba ya planeadas y que no hay mejor cosa que estar en la terraza de un hotel en Tulum escribiendo «La crisis fue una bendición»

He cambiado mi playlist, la brocha con la que me maquillo, mi pieza tiene todos los colores y en mi baño ya no hay 15 perfumes. Ya no guardo los libros, los regalo. Tengo menos zapatos, menos aros, menos cosas que trasladar, pero más de todo lo demás.

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