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Armé portafolio de grandes amigos.

Aquí va mi radiografía a mi segundo año en Flock, una empresa que me cautivó con una visión fresca y flexible.

El jueves pasado dejé la organización luego de un despido – bastante sorpresivo – y claro, podría desahogarme y hacer un comentario contundente respecto a cómo la competencia termina siendo muchas veces un arma contraria a la empatía.

Pero la radiografía es positiva.

Me voy agradecida de la oportunidad, porque fue esta la empresa que creyó en un talento chileno y me abrió las puertas de este país que todos los días me enamora.

Me voy feliz de haberme cruzado con enormes talentos, esa gente que quiere hacer las cosas diferente.

Y me voy sorprendida de ver la calidad humana del equipazo que hay ahí dentro, siendo unos grandes jugadores todos.

Y la crisis vino porque era necesario e inevitable el cambio.

La fantasía que se tiene del mundo publicitario tiene momentos memorables – pocos – y un día a día menos seductor. Se esfuma la invención y el juego.

Es que la publicidad nos ata al consumismo con frases muy bien pensadas que nos hacen creer que tomar X marca de whisky nos hace mejores personas.

Mensajes convincentes – que vendo muy bien por lo demás – que terminan posicionando a una marca en un lugar que no le corresponde.

Y estoy en ese punto por el que pasan todos, es realmente publicidad sinónimo de creatividad?

A los que se quedan les motivo a seguir creyendo que el trabajo significativo ocurre cuando ponemos los ojos en la gente y a los que pronto se moverán les refuerzo la idea de que es igualmente creativo el que inventó un nuevo canto para traer gente a su carrito de tacos. La creatividad está en todos lados.

Aún así no me atrevo a dejarla

Porque con 27 años seria muy cagona al rendirme y yo todavía creo en que se puede hacer de otra forma, igualmente efectiva pero de otra forma.

No le temo a los fracasos – si es que este es uno – y con el simple hecho de pensar en todo lo bueno que he recibido cada vez que algo colapsó, me pongo ansiosa, me emociona.

Soy todo lo feliz que puedo ser

Tengo demasiado, tengo mucha suerte. Siempre recibí la confianza de quienes me importaban, siempre hubo alguien que me enseñó y creyó en mi.

No quiero un gran cargo, no quiero más plata, no me interesa pararme en un escenario para recibir un premio, no sueño con hacer la campaña de la que todos hablan.

Me enciende el hacer algo relevante, no le pongan mi cara si quieren, pero algo que luego de un tiempo me permita mirar atrás y decir «valió la pena el no dormir»

Hoy, sin lista de pendientes ni eternas reuniones tengo tiempo de pensar que es lo que quiero y parece que quiero seguir siendo yo.

Busco trabajo, puede ser una agencia, donde volveré a mojar la camiseta por lo que creo… aunque eso me vuelva a dejar cesante.

A todos los flockers, gracias! Fue mi mejor escuela.

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